Ya el bingo no es lo que era antes: un juego exclusivo de ancianos en sala llenas de humo por el consumo excesivo de cigarrillo. Desde hace mucho tiempo el bingo se viene utilizando como soporte para las actividades educacionales de los niños. Y este tipo de soporte ha tenido tanta aceptación que ha sido ya aceptado por millones de padres e hijos alrededor del mundo. En Alemania, hace años que se viene usando el bingo como ayuda en las escuelas para que los alumnos puedan aprender con mayor rapidez las tablas de multiplicar o sucesos históricos específicos.
¿Y por qué el bingo? Porque al ser tan sencillo de jugar, los niños pueden identificarse rápidamente con él, y aprender y tener diversión de inmediato. Y este sector de la sociedad y estos fines, también ha sido abarcado por diferentes desarrolladores de websites, en donde se invita a los usuarios a que diseñen su propio juego de bingo. Una de las variantes de bingo que más rápido tuvo su aceptación entre los profesionales de la educación, fue el bingo de matemática, ya que hace que se comience a desarrollar el pensamiento analítico mientras se juega un juego altamente divertido.
Con algunas adaptaciones mínimas, el mismo juego se puede adaptar para que los niños lleven lecciones breves de economía. Y para edades menores, también existen diversos tipos de bingo, que permiten ir reconociendo colores, animales o incluso sonidos. Los juegos de bingo son tan versátiles que pueden utilizarse ya con cualquier propósito educativo.
