Enviado por Marcelo Ruival el 27 03 2010

Historias de bingoLa mujer, aficionada al juego de bingo lo había invitado a su hogar. Cuando llega él, se encuentra con el gracioso animal que no para de cantar. Ese animal es un loro.

El loro lo recibe junto con ella de la mejor forma, después se aprontan para salir a cenar juntos a un restaurante famoso. La mujer ya está acostumbrada a su mascota. A la vuelta él conoce un poco mejor al ave y se empiezan a llevar de mejor manera.

El hombre la visita muchas veces en la semana y la relación va convirtiéndose en muy buena. Él atiende mucho y juega con el loro y lo hace conversar, le enseña sus números favoritos para el bingo y lo hace repetir.

Una tarde la mujer vuelve a su hogar y se encuentra que el loro no está en su lugar habitual. Se pone triste y llama a su novio, él no le contesta el teléfono.

En el apartamento del hombre, éste se encuentra frente al loro y le hace repetir continuamente los números. Así luego elegirá los cartones del bingo según los números que se le ocurran al loro.

El animal no quiere decir nada, no repite ninguna cifra dado que no se encuentra en su casa y en buena compañía.

Le gana el silencio y el jugador de bingo termina por rendirse. Después se marcha para el casino a jugar unas buenas partidas de bingo. Con poca suerte para él y a medida que transcurren las partidas va notando que no es su mejor día para ganar bingo.