Enviado por Marcelo Ruival el 02 03 2010

los ninos y el bingo 250x150 Los niños y el bingoCada tanto la abuela salía en la tarde y luego regresaba contenta. Sus nietos curiosos le preguntan a donde iba cada tarde y ella muchas veces no contestaba o intentaba evadir la respuesta.

La curiosidad duró hasta que un día se juntan los dos nietos y la enfrentan para que les cuente la interrogante que tenía desde hace tiempo. Ella responde que salía a jugar al bingo en el barrio, con sus mejores amigas en el club de la tercera edad y se divertía mucho, era algo que necesitaba.

Ellos bien curiosos, le preguntan cuánto dinero ganaba y cuántas veces tuvo la posibilidad de ganar. Ella les respondió que pocas veces ganaba y que eso no era lo más importante de las partidas de bingo.

Lo mejor es divertirse y disfrutar que cada tanto tiempo alguna amiga suya ganaba algunos de los pozos ofrecidos como premios. Y sino no importaba mucho, nos divertimos igual y nos gusta reírnos y pasarla bien en cada instante de la partida de bingo. Los nietos enseguida le solicitan si algún día los puede llevar a ver como juega el bingo y que tan disfrutable es.

Ella casi sin pensarlo, los lleva a la sala de juego y los niños conocen el bingo en el barrio. Los niños ven como la gente se divierte y espera sus instantes oportunos para ganar.

Ven como se comentan la salida de los números. Comienzan a conocer como se comparten los buenos momentos y que el ganar es un accidente del juego de bingo.