Enviado por Omar el 29 08 2009

bingo beano 250x150 Historia Del BingoTodos podríamos estar gritando “Beano”. Lo que comenzó como una lotería italiana, se hizo paso hacia América a través de un presentador de una feria de carnaval que conoció este juego en Alemania. Cuando lo vio, reconoció inmediatamente su potencial y su atractivo.

Hizo algunas revisiones para jugarlo, incluyendo el permitir a los participantes completar líneas verticales, además de las horizontales, y también en diagonal, para poder ganar. Llamó a este juego el “Beano”.

Estaba practicando lo una tarde de diciembre de 1929 en una feria cerca de Atlanta, Georgia, cuando un vendedor viajante de juguetes llamado Edwin S. Lowe se cruzó en su camino. Inmediatamente el vendedor se interesó en el juego del Beano, el cual atraía a inmensas multitudes, y podía ser jugado por cualquiera. Y así lo hizo.

Lowe observó la partida mientras los jugadores escuchaban atentamente el próximo número en ser cantado, y, de suceder esto, los números seleccionados eran cubiertos en los cartones por una habichuela. Cuando un jugador lograba cubrir una línea, el gritaba “¡Beano!”, en referencia al término inglés original para la palabra a habichuela: “bean”.

Con el desliz de una lengua, nació el bingo Lowe inmediatamente se dio cuenta del mercado masivo potencial que tenía este juego. En su regreso a Nueva York, creó su propio juego del beano juntando para ello algunas habichuelas, tarjetas para el juego, y un sello de goma numerado. El invitó a sus amigos a su apartamento para jugar al juego del beano. Sigue leyendo…

Enviado por Graciela el 31 07 2009

un invento genial Un invento genialEl estadounidense Edwin S. Lowe, un experimentado juguetero de la ciudad de Nueva York, se incumbió en el juego del bingo en medio de la realización de un carnaval en EE.UU. Aquella vez el juego era más conocido como el Beano. Lowe concibió en el mismo juego una meta personal y su propósito fue perfeccionarlo.

Desde sus inicios, uno de los actos que más inquietaba a los organizadores del bingo era la confección correcta de los cartones para jugar. Estos cartones son detalles de gran trascendencia y valía en la propia práctica del bingo, puesto que de estos depende el buen desarrollo del juego.

Para el caso de existir en el lugar un cartón reiterado, el juego y toda su prolija organización naufragarían casi enseguida. Lowe conocía esa situación y entonces resolvió contactarse con Carl Leffler, cierto profesor de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Columbia. Solicitó ayuda profesional a Leffler mientras intentaba afirmar el éxito del bingo y la buena calidad de los cartones que participaban.

El profesor logró acrecentar de manera muy importante la cantidad y la calidad de mezclas posibles en los cartones.

Cantidades

Algunos biógrafos dicen que Carl Leffler culminó su vida con desórdenes mentales. En realidad se desconoce la causa por la que el científico extravió su gran atención resultando caer en la locura. No obstante, se aseguró antes de crear la friolera de más de seis mil cartones.

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