Una de las estrategias poco conocidas por su complejidad se basa en la teoría de la aleatoriedad, creada por un brillante matemática ingles de apellido Tippett, de ahí el nombre.
Esta teoría se basa en los números de bingo, a los cuales el matemático llamo “números probables”, determinando que existe un promedio virtual de números, el cual es 38, así que usted puede elegir entre número más cercano al 1 y al 75, con el fin de alejarse de ese promedio.
Si creáramos una gráfica con los número del 1 al 75, se generaría una parábola donde el centro es en realidad 37.5 pero se seleccionó el 38, la teoría indica que debemos seleccionar un cartón con números que se alejen del centro de la parábola, es decir, números que se acerquen mas al número más bajo, es decir el 1 y luego al más alto, o sea el 75.
La teoría de Tippett funciona en un juego corto, es decir, cuanto más duración tenga la partida, menos probabilidades de que salgan nuestros números tendremos, por lo tanto si deseamos participar en una ronda larga, es mejor utilizar la teoría la inversa, es decir, seleccionar números cercanos al 38.
Ahora bien, ¿Cómo determinar si un juego será largo o corto?
Todo depende de la modalidad en la que estemos jugando, por ejemplo si estamos jugando a al bingo cuatro esquinas, el tiempo que tardaremos en llenar una línea diagonal será mucho mayor que el bingo clásico, por lo que las partidas de bingo de cuatro esquinas pueden considerarse partidas largas.
En las salas de bingo existen muchos jugadores y apostadores que siempre están dispuestos a brindar todo en esas butacas toda la entrega necesaria para poder conseguir esos números ganadores.
Con la debida tranquilidad y paciencia podremos esperar la llegada de los demás números y así de a poco ir cumpliendo con el cometido del juego, completar el cartón de bingo. Las salas son los espacios clásicos del juego de bingo, antes fueron los clubes o iglesias, en la actualidad son grandes espacios públicos con grandes concurrencias.
En estas salas de bingo los jugadores conversan y se relacionan entre sí. Intercambian cifras con mayores posibilidades y comentan todos los detalles relativos a las partidas. También se aprovecha la oportunidad para intercambiar opiniones sobre otros temas, que muchas veces no tiene que ver con el bingo, de las variantes diarias de sus propias vidas.
Los juegos de bingo necesitan ese espacio físico donde los participantes pueden compartir más que un juego. Luego vienen los números tan especiales y tan difíciles de llevar al cartón. Éste siempre aceptando los destinos del juego y siempre listo para la próxima partida de bingo.
El juego se desarrolla en la sala de casino y ésta siempre es especial. Representa un recinto sagrado para muchos jugadores y apostadores que viven el bingo al máximo, sintiendo cada número que es cantado. Y esperando al que viene con muchas ganas de anotarlo en sus cartones y que vayan quedando menos para seguir al bingo y a su pozo acumuludo con más esperanzas.
