“¡Bingo!” gritó una vez más con euforia doña Lucrecia, quien ya lleva más de 20 años jugándolo en forma regular. Gracias a esta rutina suya, ha podido realizar viajes a lugares maravillosos, renovar electrodomésticos e incluso ha quedado muy bien entre sus familiares y amistades al regalarles productos que ella ya tiene.
¿Será que ella tiene una suerte especial para este a menudo esquivo juego? “Talvez tenga una cuota de eso” –reconoce- pero además cumple con unas técnicas que nos va revelar.
“Primero” – nos confiesa- “deben jugar con más cartones. Hay quienes compran sólo uno, pero si tienen unos cuatro obviamente las posibilidades se multiplican. Cada vez que un número es cantado, marcarlo inmediatamente en todas las fichas que tenemos. Otra elemento vital es la concentración al jugar.
Olvidémonos por un momento de ir a comprar una bebida y evitemos compañías que nos distraigan. Nuestro foco debe ser el juego. Es lamentable ver como alguien se da cuenta ya muy tarde que tenía todos los números de las bolitas sacadas”.
Los números siguen sus reglas y los jugadores de bingo deberán respetar los caprichos de éstas. Siempre los jugadores tendrán que estar muy atentos al juego de cartones y poner mucha atención a los movimientos de los rivales. Seguimos jugando al bingo y los números siguen apareciendo de la forma que quieren, las distintas cifras marcan el rumbo de la partida y la música de los números y cartones sigue sonando en la sala de juego.
