No podemos desconocer un juego como el bingo que ha permanecido tanto tiempo en las salas de casinos y de juegos, teniendo como misión la de acercar y divertir a la gente y aficionados de todas las edades.
Hace mucho tiempo que las bolillas ganadoras salen y son cantadas en voz alta, esperando que algún afortunado las reclame y gane le pozo mayor del premio de bingo. Este juego surgió en Europa y se cree que se jugaba desde tiempos muy remotos.
Posteriormente pasa a Estados Unidos, donde su popularidad se agranda y pasa a jugarse en todos los rincones del planeta, donde la gente lo incorpora con gran entusiasmo.
Es un juego que tuvo muchas variaciones y en una época fue un juego didáctico para los niños y tambien se varió el número de bolillas. Antes eran setenta y cinco las bolillas del juego, ahora son noventa. Muchas cosas han cambiado en estos tiempos, pero el bingo permanece y hoy sobrevive en todos lados.
Y además está en un número importante en los sitios de Internet más importantes, donde muchos aficionados y apostadores ingresan a jugar, divertirse y sueñan con ganarlo.
Es el anhelo de todos los amantes de este juego: participar en el bingo y poderlo, poder sentir esa alegría, que nos convierta en ser los elegidos de los números ganadores.
Si bien el bingo se hizo popular en los Estados Unidos a principios del siglo XX, las raíces del juego se remontan al año 1530. Ahí es cuando una lotería administrada por el Estado llamada “Lo Gioco del Lotto d’Italia” se inició en Italia. (Curiosamente, incluso hoy día se puede jugar esa lotería todos los sábados.) Los franceses la adoptaron a finales de 1700. Una versión utilizaba una tarjeta de juego con nueve filas y tres columnas, con cuatro espacios libres por fila.
El patrocinador buscaba en una bolsa y tomaba las fichas de madera marcadas del 1 al 90 (1 a 10 para la primera columna, 11 a 20 para la segunda y así sucesivamente). El primer jugador en cubrir toda una fila era el ganador. Estos juegos de lotería pronto se convirtieron en una moda en toda Europa.
El Bingo como lo conocemos hoy, fue popularizado por Edwin S. Lowe, un emprendedor vendedor de juguetes de Nueva York. Lowe observó un juego llamado “Beano” en un carnaval de campo en Atlanta, Georgia. El juego fue llamado Beano porque los jugadores utilizan frijoles secos (beans) para marcar sus tarjetas a medida que los números iban apareciendo. Cuando un jugador completaba una línea de números, paraba el juego gritando “Beano!”, Y ese jugador ganaba un pequeño premio.
Lowe vio que los jugadores estaban cautivados por el juego. Él mismo estaba tan embelesado por este nuevo juego que se lo llevó a casa y lo introdujo a sus amigos. Durante un juego, una dama se emocionó tanto por su victoria que gritó “¡Bingo!” en lugar de “Beano”.
Y así, nació el bingo. “El Bingo de Lowe ” se convirtió en un éxito, y a mediados de los años 1930, juegos de bingo fueron apareciendo en todo el país, debido en parte a que las iglesias y clubes sociales rápidamente se dieron cuenta de su potencial para la recaudación de fondos.
Recuerda que establecer los montos de dinero que puedes disponer antes de jugar, te permitirá no solamente tener bajo control el tema de tus finanzas sin interrumpir con tu juego, sino que de hecho, te permitirá disfrutar más del mismo. El bingo es un juego en donde la concentración y las técnicas son indispensables, pero toma en cuenta que es un juego de suerte.
No hay una manera en que puedas predecir el resultado, y por tanto, no debes de sentirte frustrado por los números que van saliendo. Tener experiencia en el bingo significa conocer mejor las cartas antes de jugar, y saber qué número de cartas puedes jugar al unísono, con tal de aumentar tus probabilidades de ganar en cada turno y aprovechar mejor la inversión que realices.
No porque tengas una treintena de cartas significará que tienes una victoria asegurada, pero sí significará que tienes treinta veces más posibilidades de ganar a si juegas con una sola carta; siempre y cuando puedas jugar la treintena de cartas a la vez.
De ahí en más, no hay un sistema para saber qué números saldrán, y por tanto, no tiene siquiera sentido que pienses demasiado en ello, porque no podrás hacer nada. Los números que deben estar en tu cabeza son los del cartón que tienes en frente y los del dinero que puedas jugar.
