Enviado por Graciela el 31 07 2009

un invento genial Un invento genialEl estadounidense Edwin S. Lowe, un experimentado juguetero de la ciudad de Nueva York, se incumbió en el juego del bingo en medio de la realización de un carnaval en EE.UU. Aquella vez el juego era más conocido como el Beano. Lowe concibió en el mismo juego una meta personal y su propósito fue perfeccionarlo.

Desde sus inicios, uno de los actos que más inquietaba a los organizadores del bingo era la confección correcta de los cartones para jugar. Estos cartones son detalles de gran trascendencia y valía en la propia práctica del bingo, puesto que de estos depende el buen desarrollo del juego.

Para el caso de existir en el lugar un cartón reiterado, el juego y toda su prolija organización naufragarían casi enseguida. Lowe conocía esa situación y entonces resolvió contactarse con Carl Leffler, cierto profesor de Ciencias Matemáticas de la Universidad de Columbia. Solicitó ayuda profesional a Leffler mientras intentaba afirmar el éxito del bingo y la buena calidad de los cartones que participaban.

El profesor logró acrecentar de manera muy importante la cantidad y la calidad de mezclas posibles en los cartones.

Cantidades

Algunos biógrafos dicen que Carl Leffler culminó su vida con desórdenes mentales. En realidad se desconoce la causa por la que el científico extravió su gran atención resultando caer en la locura. No obstante, se aseguró antes de crear la friolera de más de seis mil cartones.

Sigue leyendo…