Enviado por Marcelo Ruival el 19 10 2009

el bingo y su historia 250x150 El Bingo Y Su HistoriaEste juego se remonta a la época del siglo XVI en Italia, llamándose en este tiempo “Lo Giocco del Lotto d’Italia”. Para ese entonces no se necesitaba jugar en una sala, sino que se podía realizar desde los hogares todos los días domingos. Siendo una suerte de lotería que se trasladaba de feria en feria, pasando por todas las regiones de Italia.

Eso sí, las reglas eran muy parecidas a las que hoy conocemos. La gran diferencia se encuentra en que no existían tantas variables como hoy en día. Ya para el año 1700 este pasatiempo llega a Francia, Alemania y México, siendo todo un éxito y viéndose, por lo tanto, trasladado a Estados Unidos en el año 1930.

Es ahí donde recibe el nombre de Bingo, puesto un jugador al vencer gritó Bingo en vez de beano. Un dato sumamente interesante es el siguiente: El diseño de los cartones es obra del matemático Leffler, quien los creó en base al pedido que le realizó Edwin S. Lowe.

Es así como nació y se expandió el juego que hoy conocemos por bingo, llegando finalmente a todo el mundo. Y hoy a su computador. Sin duda este entretenimiento ya ha cautivado a millones de personas de todas las edades y etnias, sin duda la diversidad es parte de su gracia, pero la psicología de los participantes es única.

Cada competidor quiere una sola cosa…Ganar, y para ello se centra en la cantidad de números que tiene la modalidad y a la mayoría le encanta la de 90. Noventa cifras en una ficha cuadrada, ya sean físicos u online, que permiten acercarse al gran sueño.

Enviado por admin el 22 08 2009

el inicio del bingo en las iglesias 196x150 El Inicio Del Bingo En Las IglesiasUn sacerdote de Wilkes-Barre, en Pennsylvania, en representación de su Iglesia, la cual estaba atravesando muy duros momentos financieros, fue quien se encargó de propagar la práctica del bingo en las iglesias a lo largo de todo el país como método de recolección de dineros para obras de caridad.  Uno de los feligreses de esta Iglesia había propuesto la idea de utilizar el juego del domingo como forma de recolectar dineros para la Iglesia. Pero con un juego que tan sólo ofrecía 24 tarjetas o cartones, cada ronda galardonada a docenas de ganadores.

Éste sacerdote se puso en contacto con el empresario Lowe, quien era responsable de la comercialización de este milenario juego, y le propuso la producción de un número mucho mayor de tarjetas o cartones numerados en combinaciones exclusivas. Lowe reconoció el potencial que este juego tenía en la recolección de fondos, y decidió reclutar al profesor de matemáticas de la Universidad de Columbia Carl Leffler para satisfacer la solicitud del sacerdote.

Leffler fue el responsable de producir 6000 nuevas tarjetas de bingo, solicitando a cambio ser pagado por tarjeta. De tal modo, si creaba mayor cantidad de tarjetas o cartas de juego, más difícil sería que alguien lograra la combinación exclusiva de números.

Al final de su emprendimiento, el recibido hasta $ 100 por cada uno de los cartones de juegos creados.  Sin embargo, este incremento en la cantidad de tarjetas o cartones de bingo fue exactamente lo que hacía falta para que el juego se establecieran las iglesias a lo largo del país, resultando hasta el día de hoy como un gran medio de recolección de fondos para iglesias y para obras de caridad.