Recordamos como comenzó la historia del bingo de “Luciane”, en aquel invierno de 1936. Un grupo de pobladores de un pequeño pueblo de Francia se habían reunido a jugar bingo ante la imposibilidad de desarrollar sus tareas habituales, trabajo, estudio, etc., tareas entorpecidas por las bajas temperaturas reinantes en toda Europa.
La primera cita a jugar bingo entre vecinos del pueblo fue todo un éxito, y se pusieron como meta llegar a difundir la actividad a más vecinos, y mejorar los premios, para hacer más interesante la concurrencia, y sin dudas darle otra importancia al bingo.
Semana a semana se sumaba más gente, mejores premios y otras actividades que se iban anexando al juego de bingo. El dueño de una imprenta local, no solo se sumó a las reuniones como parte de la vecindad, sino que fue el encargado de imprimir los cartones, ya no caseros sino cartones de mejor calidad y mas atractivos para los jugadores. Estos cartones comenzaron a tener un costo para los jugadores, lo que hizo que se juntara dinero entre todos los concurrentes para pagarlos.
Y asi, poco a poco, se fue profesionalizando el bingo de Mom Lachote, convirtiendo a algunos de los vecinos en jugadores de bingo expertos.
Pero todo pasa, y asi se fue el invierno. La primavera llegó mucho mas templada, mas agradable, mas propicia para retomar las actividades normales de los habitantes del pueblo.
Pero, que hacían con las reuniones de bingo de los viernes? preguntaban los entusiasmados jugadores del pueblo. La respuesta no se hizo esperar. El bingo continúa y se suma un día, se juega los días martes y viernes.
