Enviado por Luciano el 17 06 2010

bingo sudor y lagrimas ii  Bingo, Sudor y Lágrimas IIAl igual que en cualquier otro ámbito de la vida donde haya personas que sobresalen de la media, otras que se quedan en la mediocridad y otras que son perderos continuos, el bingo no es un elemento asilado.
Primero pregúntate a ti mismo ¿quieres ser un gran jugador de bingo profesional? O ¿quieres seguir mirando como gira el bolillero y otros se llenan de dinero mientras tú pierdes y pierdes?

Perder no está mal, es parte de la naturaleza del juego de bingo, pero cuando se hace una costumbre que no te puedes sacar de arriba ya entras a pensar como perdedor y no te das cuenta de que si, con tu potencial, con tus ganas, con tu garra, ímpetu y esfuerzo mas la ayuda que te brindamos puedes salir de ese pozo y puedes gritar a los cuatro vientos:
¡Yo soy un jugador profesional de bingo, que lo sepa todo el mundo! Apuesta, gano, apuesto pierdo, apuesto pero me encanta jugar bingo y nadie me para.

Soy una máquina de ganar y ganar, el bingo es mi amigo, el bingo me ayuda y el bingo me da las alegrías y tristezas.
Sé un profesional de bingo desde este mismo momento.
¿Qué necesitas?:
Un ordenador
Conexión a internet
Un correo electrónico
Regístrate en una sala de bingo
Listo ya estas apostando dinero al igual que los cientos de miles de profesionales que se ganan la vida con los sorteos de bingo.
No caigas en la mediocridad de los perdedores, a partir de ahora eres un gran jugador de bingo en potencia que espera por explotar en la próxima sala de bingo en línea.

Enviado por Daniel el 17 11 2009

Todos sabemos lo que el bingo significa en el mundo del azar. Sin dudas, este juego que se ha ganado el corazón de todo el mundo, siempre encuentra sus adeptos y nunca falta la oportunidad de que alguno que otro fanático encuentre el tiempo y la forma, de proponer jugar a este juego de azar.

El bingo es un juego conocido en todo el mundo, y dentro de los juegos de azar es uno de los más fáciles de jugar. Es por este motivo que aun aquel que no sabe jugar, aprenderá de una manera muy fácil y rápida, para comenzar la diversión.

Así es como siempre se encuentra a excusa perfecta para comenzar un bingo. Una de las mayores diversiones cuando jugamos a este juego en casa, entre amigos o familiares, es cuando se arma un pozo de dinero (simbólico), para que el juego tenga ese ingrediente extra de hacernos de un dinerillo que nos haga pasar un momento muy agradable.

Así es como aquel que lleva la bandera del bingo (y el juego también) bajo su brazo, es el que propone y enamora a cada integrante del lugar donde esté para que el juego consiga la mayor cantidad de participantes y así dar con un pozo realmente interesante.

Lo bueno de este juego, es que a medida que van saliendo los números la tensión crece y aquellos que solo se quedaron mirando, ya están viendo como hacer para sumarse en un próximo juego. Si dudas la adrenalina del juego es la clave de su éxito.

Enviado por Daniel el 17 11 2009

La gente que piensa en forma matemática, donde no existe lugar para el azar, no puede dejar de pensar que el juego tiene sus trampas. Son capaces de analizar el juego una y otra vez. Observando, sacando cálculos, leyendo, pero jamás jugando.

Tienen en claro que si prueban el sabor de la suerte y al adrenalina que el juego les provoca, los saca de su postura y creen que dejarán de ser objetivos (de cierto, algo de verdad hay en eso, ya que cuando nos gusta algo, difícilmente podamos ser criteriosos o objetivos con el asunto en cuestión).

Es por eso, que cuando creemos que todos los recursos se agotan, hay que aplicar la ley de último recurso.

Esta ley o método que se suele utilizar para poner a jugar hasta al más incrédulo de todas las personas, consiste en dar en su talón de Aquiles.

A este tipo de personas tan matemáticas, de la única manera que se las puede tentar, cuando todo lo demás ha fracasado, sin dudas es hablarles acerca del pozo de dinero.

El premio que usualmente se otorga en un bingo, ya sea en forma casera o profesional (como en un casino), es la perdición de estos matemáticos que se dejan caer ante la débil teoría de los números con valores que exceden las grandes pizarras y que los mismos pueden ser utilizados como medio de cambio. Estamos hablando de dinero.

Cuando ya nada parece que los convence, hablarles el mismo idioma que es el más universal de todos, que es el idioma del dinero, será más que suficiente para que todo aquel que se niegue a la tentación del bingo caiga por la seducción del vil metal.