Muchos historiados debaten sobre el origen del bingo, sin embargo recientemente un hallazgo arqueológico realizado en la zona de Avignon saca a la luz nueva información sobre lo que podría ser un juego anterior al bingo.
La historia del bingo original tal cual lo conocemos ahora nace en los Estados Unidos, más precisamente al sur de este país donde en ferias se solía jugar a este divertido juego. Pero uno piensa que no podría ser tan reciente la creación de un juego con números y bolillas.
En Avignon, Francia, restos arqueológicos encontrados pertenecientes al siglo IV después de Cristo muestran como los galos tenían una particular forma de repartirse los bienes luego de una conquista. Por ejemplo se encontraron tablas con marcas y una bolsa en la cual había piedras con símbolos y números romanos.
Tal parece que luego de una batalla, asalto o emboscada las hordas de barbaros comandados por algún general galo se repartían los botines, pero la forma de hacerlo y medirlo sería mediante un juego o lo que llamaríamos hoy un sorteo.
El mismo consistía en que el hombre que lograra mas marcas en sus tablas se llevaría la mayor parte del botín. Así es pues como los hombres sacaban las rudimentarias bolas de bingo hechas con piedras o inclusive se llegaron a ver monedas con marcas y luego iban marcando con su cuchillo u otro artefacto la zona correspondiente en la tabla, que era una tabla de madera recubierta de cuero. Este parece ser lo que muchos dirían el primer bingo de la historia.
Los juegos resultan ser en verdad muy positivos y hasta en oportunidades terapéuticos.
Por supuesto que bajo la condición de que se lleven a cabo de una manera calmada y con tranquilidad y por supuesto que sin ponerse los apostadores y participantes nerviosos, estos juegos tienen la virtud de que hacen bien a la mente, la ejercitan y son útiles en verdad para que se pueda pasar un buen rato y genere distracción.
Tener la posibilidad de participar en ellos para poder jugar tan solo un poco, ya que la vida es en muchas oportunidades un poco complicada y no deja mucho tiempo para los ratos libres.
El bingo es esa clase de juego en donde la tranquilidad abundan, en donde la diversión es un elemento seguro, posibilita a todos los participantes a que se pase momento divertidos sin embargo también genera un cierto padecimiento para quienes jamás alcanzan a conseguir esos los números tan malditos.
El bingo resulta ser un juego que ha logrado impresionar a mas de uno, es por tal motivo que se le tiene tanto cariño y admiración en todo el mundo y es tan así que todos anhelan a jugar algún día a esto y ver si salen sus números, a ver si se encuentran su numero correspondiente al del cartón que se posee para cobrar la apuesta.
Es el juego conocido por dar tantos beneficios, sobre todo el buen momento que se puede generar cuando se juega con la familia cuando todos se reúnen para pasar un buen día.
La naturaleza del juego no era la misma que en la actualidad, ya que solo era jugado por la aristocracia francesa del siglo XVIII y los premios eran algo diferentes también, no consistían en un pozo puesto por la casa sino que cada participante apostaba algo suyo ya sea un bien o dinero en efectivo.
A comienzos del 1800 el Bingo ya era popular por toda Europa y comenzaron a proliferar los juegos de Bingo educativos, en los cuales los niños aprendían las virtudes de los números a partir de un entretenido juego, en Alemania, por el año 1850, se creo una tabla de Bingo donde los niños además de divertirse aprendían a multiplicar.
Naciendo así otros derivados, como tablas de Bingo que enseñaban a grandes y chicos a deletrear, conocer el mundo animal, bingos históricos y otras derivaciones.
Estos juegos fueron de mucha ayuda para los niños más pequeños ya que extendió el concepto de alfabetización y los niños conocían además de los números otros detalles del mundo.
Un salto importante en la historia del Bingo, fue su llegada a territorio americano, más precisamente a los Estados Unidos, muy rápidamente este juego se hizo popular en las ferias de pueblos y condados tomándolo como juego preferido de la sociedad y se llego a decir que no podía faltar en cualquier festividad del pueblo.
El juego americano consistía en que un personaje cantaba los números en discos númerados dentro de una caja de cigarros que fueron colocadas al azar, mientras los jugadores marcaban en tarjetas impresas los números con algún tipo de legumbre (beans) y cuando completaban el cartón gritaban “beano”.
