Aquellas mujeres conocidas iban llegando a la casa. Todas ellas muy bien vestidas y cada una con unas velas de diferentes colores. Ellas se preparaban para la ceremonia principal que realizaban cada determinados días. Ceremonias y cábalas de juego que llevaban a cabo cuando veían que perdían las buenas ondas para el juego de bingo y todas sus relaciones con los números ganadores.
La tarde ya estaba por llegar a su fin y ellas se aprontaban para la ceremonia alrededor de la mesa principal del hogar. Encendían sus respectivas velas y meditaban para atraer tácticas de juego y números preferidos. Después viene el disfrute de un buen té para todas y comentaban sus últimas partidas de bingo. También volvían a concentrarse en los números que más veces se repiten y pronto partirían hacia el casino para intentar ganar con el bingo. Se pondrían de lleno a jugar bingo con todas las energías, eligiendo siempre cartones con numeraciones altas que son los que los acompañarán hasta el final de la partida.
Ya se acomodaban en sus lugares y se miraban entre todos los apostadores de bingo. Todos tenían sonrisas y ganas de anotar números para hacerse del gran pozo acumulado. Se sentían bien y esperanzadas de lograr algún premio y si no ganan igual. Siempre seguirán jugando bingo y haciendo rituales para conquistar sus objetivos. Lo importante para ellas es estar reunidas en torno a un fin común y fundamentalmente compartir veladas y partidas de bingo.
El jugador de bingo era un hombre muy trabajador. Desde que se levantaba estaba al firme con su tarea de cuidar las plantas, flores y demás. Era un jardinero de buena ley que había quedado solo. Entonces comenzó un diálogo con las plantas y las cuidaba con mucho esmero. Era su tarea y tenía muchos secretos para conservar bien erguidas las diferentes flores de su jardín.
Muchas mujeres le venían a pedir consejos y él no se los negaba a nadie. Le gustaba ver contentas a las señoras y también a las flores. Todas bien lindas y coloridas, pero a veces desaparecía temprano y nadie sabía donde había ido. Algunos misterios conservaba y a otra cosa atendía algunos de esos días de labores.
Como siempre sucede las cosas salen a luz tarde o temprano. Y algún vecino lo descubrió cierto día en la sala de casino, disfrutando de una gran velada de bingo.
Jugaba bingo en la esquina de su propio hogar. El jardinero se preparaba para recoger números y llevarlos a sus cartones favoritos. Un hombre serio que se transformaba en jugador de bingo y esperaba con ganas sus números ganadores. Y vuelta a jugar bingo, era su mayor atracón el juego de bingo y lo disfrutaba como ninguno. Lo disfrutaba igual que el cuidado de las flores, sus dos grandes pasiones.
Flores y números ganadores, plantas y cartones elegidos y siempre muchos números para poder ganar alguno de los premios que reparte el bingo. En su vida era todo color como los pétalos las flores y los cartones de una partida de bingo.
El Bingo es un juego muy sencillo que no requiere conocimientos previos ni grandes estrategias.
Para ganar no es necesario que haga imposibles cálculos matemáticos ni exageradas observaciones previas. A continuación le daremos algunas cosas que podrá tomar en cuenta para lograr un resultado favorable
· No compre demasiados cartones por ronda. Si tiene demasiados es casi seguro que no pueda controlarlos todos. Si va a un casino físico lleve cinta adhesiva, así podrá pegar los cartones y le resultará más sencillo controlarlos.
· Elija cartones que tengan igual cantidad de números pares e impares. Como todas las bolas tienen igual probabilidad de ser sorteadas, estoy aumentará sus posibilidades.
· Apueste poco dinero. Eso le permitirá jugar más veces y por lo tanto aumentar sus posibilidades.
· Busque salas con pocos jugadores. Los premios serán más pequeños pero sus posibilidades serán realmente mucho mayores.
· Converse con los otros jugadores. Si juega online, aproveche la herramienta del Chat. No solo pasará un momento más agradable, sino que aprenderá de los demás. Seguramente haya algún jugador que tenga un truco que usted desconoce.
· Sea amable con los demás jugadores de la sala. Si usted les compra un cartón en algún momento de la noche, o comparte (aunque sea en forma simbólica) sus ganancias, es probable que le devuelvan el gesto cuando más lo necesite.
· No juegue sólo para ganar dinero. Seguramente se sienta decepcionado en algún punto. Recuerde que la finalidad de los juegos, incluso los de apuestas, es divertirse y pasarla bien
